Chiste malo #96 - Algo cruel, pero ingenioso
- Mamá, mamá, ¿puedo mecer al abuelito?
- No hijo, no puedes… Por lo menos hasta que sepamos quién le ahorcó.
- Mamá, mamá, ¿puedo mecer al abuelito?
- No hijo, no puedes… Por lo menos hasta que sepamos quién le ahorcó.
Normalmente no me hacen gracia los chistes del tipo: “Cómo se dice XXX en chino/africano”, pero este en concreto me ha hecho mucha gracia:
¿Cómo se dice espejo roto en Japonés?
Aita bayo.
No espereis nuevos chistes porque me voy de vacaciones y no podré poner entradas nuevas hasta (previsiblemente) septiembre.
Me piro de viaje a recorrer mundo y olvidarme un mes del trabajo (del que estoy un poco hasta la punta del cimbel, dicho sea de paso)
Nos vemos en septiembre!
La suegra a su hija:
- Ayer tu marido vino tan borracho que se confundió de habitación,
se metió en la mia, y me hizo el amor.
- ¡¿Y tu no dijiste nada?!
- ¿yo?, ¡Ya sabes que no me hablo con el!
Una señora entra en una armería.
- Buenos días, quiero una escopeta para mi marido.
- ¿Le ha dicho de qué calibre?, pregunta el vendedor.
- ¿¡Qué dice!?, si ni siquiera sabe que le voy a disparar.
Un señor llega al registro civil y le dice al funcionario:
- Señor, vengo a ponerle nombre a mi hijo.
- ¿Qué nombre le va a poner?
- Bricolaje.
- ¿Bricolaje?
- Sí, porque le he hecho yo mismo.
Un marido llega a su casa, pega un portazo y con lágrimas en los ojos le dice a su mujer:
- María, me he enterado de que nuestro hijo no es mío, es del vecino del tercer piso… ¿ Cómo has podido hacerme esto?
- ¡chist!, ¡Calla!, ¡No le digas nada y así nos lo quedamos!
El capitán de un barco que se hunde grita desesperadamente:
- ¿Alguien a bordo sabe rezar con devoción?
Un pasajero responde:
- Sí, yo se rezar señor.
- ¡Perfecto, porque nos falta un chaleco salvavidas!
- Abuela, ¿has visto los tripis de mi mesilla?
- No, pero ¡¡cuidado con el dragón del pasillo!!
Dos amigos hablando sobre sus esposas y uno dice:
- En mi casa siempre yo grito más fuerte que mi mujer.
- ¿Si?, ¿Cómo es eso?
- Cuando ella me grita: ¡Ven a cocinar!, yo le grito: ¡Estoy planchando!, ¡Y después voy a lavar la ropa!